Lo que ven aquí es un silo de hierba de 1968. Puede considerarse un símbolo de la modernidad de la agricultura. Hasta entonces las hierbas se hacían en verano y después de secarse se almacenaban en los desvanes de las casas. En la fotografía aparece el que fuera nuestro padre, que fue quien, desde el principio, conoció y hizo uso de esta construcción. En los últimos años de su vida se dedicó a la jardinería y puso rosas rodeando el silo. Este silo está pintado en su memoria.
MALMÖ
Su forma peculiar y la mezcla de temas que incluían elementos personales, han hecho de este mural algo exigente y placentero a la vez. La vida, con su belleza y sus dificultades a la vez, es el camino que nos toca a cada uno llevar a cabo. En la vida rural estas dificultades pueden llegar a ser más acentuadas. Las rosas pueden ser una muestra de esa dicotomía, preciosas y duras. Como todo camino, llega a su fin, pero siempre se deja una estela que puede durar para siempre.








